lunes, 19 de mayo de 2008

Además de todo, también chorra

Erase una vez una estudiante que se llevó un paraguas azul escocés (muy lindo, buena marca) para protegerse de la lluvia. Un buen día, la jóven olvidó su paraguas en el laboratorio de esta mala mujer.
Así fue como la mala mujer se apoderó de mi paraguas (le afanó el paraguas a alguien que trabajaba ad honorem para ella la muy turra). Nunca más lo ví. Después me enteré que a otras personas les ocurrió lo mismo con otros objetos.
Desde ese momento fuí muy cuidadosa en no olvidarme nada porque sabía que cualquier cosa que dejara ahí desaparecería de mis dominios. Asimismo, escondíamos las cosas que dejábamos en el laboratorio de esta chorra.
Hasta ese punto tomaba a todos por pelotudos...

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